La farmacia en la nevera

Las bacterias probióticas son microorganismos vivos que, ingeridos con los alimentos, ejercen efectos beneficiosos para la salud. Abelardo Margolles, investigador del Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA), lleva cerca de una década estudiando su funcionamiento. Los probióticos, mayoritariamente bacterias lácticas, son componentes habituales de las poblaciones de microorganismos que están en el intestino de personas sanas. Margolles recuerda que numerosos estudios científicos han avalado sus efectos sobre la salud. Reducen, por ejemplo, la duración de las diarreas, alivian los síntomas de intolerancia a la lactosa y algunas alergias en niños. Existen además resultados muy prometedores que parecen indicar su influencia positiva sobre algunas enfermedades autoinmunes como la colitis ulcerosa y algunos tumores.

El IPLA lleva años estudiando varios aspectos relacionados con las posibles actividades beneficiosas de estos microorganismos, más en concreto de los Lactobacillus y Bifidobacterium , y sus aplicaciones como componentes funcionales en productos lácteos. Margolles explica que, tras un decenio de estudios, el interés del equipo en el que trabaja se centra ahora en la selección de bifidobacterias resistentes a las condiciones adversas del intestino, principalmente la acidez y la presencia de sales biliares. El propósito es que sean capaces de sobrevivir, y más tiempo, a los procesos tecnológicos que se utilizan durante la elaboración de productos lácteos.

Abelardo Margolles explica que estas bifidobacterias tendrían por lo tanto una ventaja añadida. “Se podrían mantener vivas durante más tiempo tanto en los alimentos como en nuestro organismo y eso teóricamente les permitiría desarrollar mejor su papel beneficioso”, indica. El IPLA se encuentra ahora en pleno proceso de diseño de un alimento funcional –bifidobacterias añadidas a leche fermentada– basado en esta idea. Margolles es cauto pero cree que el año próximo podrán presentarse resultados. Después, llegará el momento de publicar o patentar el hallazgo y ponerlo a disposición de la industria.

No es la única línea de investigación. Además el IPLA está estudiando también el efecto de los prebióticos: compuestos que al ser ingeridos favorecen la multiplicación de las bacterias beneficiosas para el intestino. Margolles apunta que algunas bifidobacterias y lactobacilos con los que trabajan son capaces de producir polímeros de carbohidratos, llamados exopolisacáridos, que podrían actuar como prebióticos. Son polímeros producidos de forma natural por las bacterias por lo que, de nuevo, tienen gran potencial para su aplicación en alimentos funcionales.

J.S.S.E.

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